Cuando la amistad duele
Siempre que pregunto ¿qué duele más? ¿cortar con tu pareja o con una amiga?, recibo la misma respuesta: cortar amistades.
Hay amistades que conoces de años, que ni siquiera recuerdas cómo los conociste. Hay amigos que haces en la escuela, en la fiesta o en otras actividades. A algunos los conoces de años y con otros, conectas al segundo, siendo cómplices desde el minuto uno.
Me habían dicho que entre más creces, menos amigos tienes. Obviamente pensé que eso no me iba a pasar a mí, jamás dejaría que mis amigos se fueran de mi vida, hasta que entendí que hay situaciones que no se pueden controlar.
Las razones por las que se acaban estas relaciones son tan variadas y complejas que me tardaría tres mil años en poner todas. De hecho, la mayoría del tiempo no se puede culpar a ninguna de las partes.
Encontrar una amistad verdadera es difícil y entre más creces, más lo es, por lo que siempre busco no alejarme de la gente que ya esta en mi vida. Hay personas que entran a tu vida y nunca se van, otras vuelven cuando los necesitas (honestly, they're the best kind) y otros que simplemente se van.
Un corazón roto por una amistad duele y mucho. Hay recuerdos, secretos y chistes que solo ustedes entenderían. Sin embargo, me parece importante reconocer si vale la pena seguir luchando por estar en la vida de alguien y si decidimos que sí, hacer todo lo posible para recuperar lo perdido.
No soy la amiga perfecta, no pretendo serlo. Reconozco que he sido la parte tóxica de algunas relaciones, como he querido alejarme de personas por un tiempo para encontrarme de nuevo.
Es normal extrañar a los que se fueron, a los que eran y a quienes somos con ellos. Pero, creo en el poder de hablar las cosas y el sanar, tanto si arreglas las cosas o no. También, dedica tiempo a las personas que quieres en tu vida y los que aportan mucha felicidad a la misma.
-Paty




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