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1,095 días

Foto del escritor: Patricia Berretta
Patricia Berretta
30 ago 2023
2 min de lectura

Han pasado 1,095 días desde que tomé un avión que cambió mi vida para siempre, el que me llevó a Madrid. Tres años exactos. 1,095 días que se han pasado volando y en los que he aprendido tanto y tan poco que sería imposible resumir todo lo que he hecho. Pero, cuando cuando decidí seguir mis sueños y mudarme a otro continente, había un montón de cosas que nunca pensé y que, igual me hubiera venido bien saberlas.


En estos años me he perdido tantas cosas. Al menos 3 bebés recién nacidos que nunca pude cargar, una veintena de cumpleaños en los que no he estado, fiestas, reuniones, al menos cuatro bodas importantes, la muerte de mi perrita, funerales a los que no pude ir y muchas cosas más.


También he pasado muchas cosas, he puesto tres denuncias en la policía, he visto más películas de las que puedo contar, me he equivocado de sentido del bus incontables veces, he viajado sola muuuuucho, me he mudado tres veces de piso, he ido a muchos conciertos sola, me han hecho llorar unas cien veces y he ido a extranjería más veces de las que quisiera.


Cuando vives lejos de casa, extrañas todo. Ves a tus personas favoritas a través de una pantalla, no tienes a nadie que te haga sopa cuando te enfermas, ni amigas de toda la vida que te saquen a pasear cuando te rompen el corazón. Las personas que más quieres en el mundo están a miles de kilómetros. Te preguntas si tomaste la decisión correcta 4557582 veces. Además, haces amigos nuevos, que luego se van y tienes barreras culturales que no dejan que te expreses como lo harías en casa.


Una de las cosas que descubrí durante estos años es la culpa, un sentimiento que nunca había conocido realmente. La culpa de haberte ido, de ser la hija que está lejos, la amiga que nunca puede estar. La culpa de tener que acompañar a tu mejor amiga en los momentos difíciles a través de una pantalla. La culpa de gastar mientras estudias y saber que a veces, es tu culpa que algunas amistades ya no estén en tu vida, porque la rutina y distancia te hacen descuidar tus relaciones.


Pero, descubres también personas nuevas que son un regalo, nuevas facetas de ti que nunca hubieran salido a la luz si te hubieras quedado. También, descubres que las personas que deben estar en tu vida, se quedan a pesar de todo; que los mejores amigos del mundo se sienten cerca a pesar de la distancia y que sin importar los días malos, en los que piensas que no puedes más, siempre sales y al final todo está bien.


Por un año más en este lugar tan bonito, que me ha regalado tantas sonrisas y que se ha convertido en mi casa. ¡Gracias, Madrid!


-Paty

Cosas bonitas de mi vida <3!

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